Alkorcón Rebelde te propone métodos naturales para cuidar la salud. Ahí va un poco de información apropiada para estas fechas de excesos. Más vale prevenir que curar, declama el refranero popular; la mejor prevención es la mesura, no realizar excesos, llevar unos hábitos de vida saludables, una alimentación equilibrada donde predominen los cereales, las verduras, la fruta y los frutos secos, aparte de realizar actividad física y mental moderada y constante. Men sana in corpore sano.
Resulta cuando menos curioso que muchas de las plantas que por desconocimiento se denominan “malas hierbas” proporcionan grandes beneficios para la salud. Véase por ejemplo la ortiga, que es una rica fuente de hierro, sílice, sales minerales o vitamina C. Tiene propiedades desintoxicantes, diuréticas, previene la diabetes, los cálculos renales y la caída del cabello, así como alivia molestias en la próstata. Es un alimento silvestre: “como verdura se toma hervida y sazonada con sal y aceite como las espinacas; se digiere con gran facilidad, y constituye un alimento de excepcional importancia para las personas inapetentes, cloróticas, gotosas, reumáticas, para convalecientes que no pueden comer todavía más fuertes manjares y, sobre todo, para las personas diabéticas”.
Además “mala hierba nunca muere”, “cortas un cardo y te crecen cuatro, cortas cuatro y te crecen mil”. Seamos como la mala hierba que por poco bien que le vaya crece y se multiplica, que vuelve tras ser arrancada, una y otra vez, con más fuerza…
Este año nuevo que entra la Unión Europea prohíbe el uso de plantas medicinales. El lobby de presión de las grandes farmaceúticas ha resultado efectivo. Ya no podremos adquirir en herbolarios numerosas plantas que antes se distribuian libremente. Más información sobre este tema AQUÍ.
En la antigua China, las familias pagaban al médico mientras tuviesen salud, cuando caía alguien de la familia en una enfermedad, entonces era el médico quien pagaba al enfermo hasta que recuperase nuevamente la salud.
Diente de león, Saúco y Ortiga Mayor
Diente de León y Saúco
Diente de León
(Taraxacum oficinales/Taraxacón) (Asterácea/compuesta) Se da en zonas templadas en toda la Península.
El diente de León es una planta común que se puede ver casi en cualquier prado. Al abrir o cerrar sus flores, nos dice si hay buen o mal tiempo. El nombre diente de león se refiere al modo en que sus hojas muestran dientes puntiagudos. En el verde intenso de los prados primaverales, las flores amarillo-doradas a menudo forman alfombras de color deslumbrante. La corta raíz primaria, carnosa, produce una roseta basal de hojas. Éstas son de un verde claro con bordes irregularmente dentados. La forma de las hojas varía con el sitio y el clima. En regiones montañosas, son mucho más pequeñas mientras que la raíz es relativamente grande. Los tallos florales huecos contienen un jugo lechoso así como la raíz y las hojas. Los tallos no son foliares, alcanzan una altura de 20 25 cm. Y sostienen el grueso cáliz de numerosos sépalos verdes en los que descansan las numerosas florecillas amarillas. Se mantienen abiertas cuando brilla el sol y se cierran de noche o en tiempo lluvioso. El ovario esférico está cubierto completamente por pequeños frutos oscuros, cada uno con un pico de unos 10 mm. de largo, y un paracaídas de pelos (el pappus) desde el cual las semillas son transportadas por el viento.
Contiene: principio amargo (taraxina), alcohol cetílico, lactucerina, tanino, indicios de aceite esencial, inulina, colina, taraxacerina, azúcar, resina y ácidos.
Tiene efectos diuréticos, estimula la secreción biliar, de los jugos gástricos y el páncreas. Tiene también efecto de tónico.
Se utiliza para las siguientes afecciones: reumatismo, afecciones crónicas de la piel, desórdenes hepáticos y biliares, desórdenes digestivos, cálculos renales e hidropesía.
Las partes utilizadas son las hojas y la raíz. Es recomendable para: Ictericia, enfermedades de la piel, escorbuto, escrofulosis, eccema, trastornos renales y hepáticos, diabetes, edema, inflamación de los intestinos, fiebre, piedras y cálculos, dispepsia atónica, estreñimiento crónico, trastornos menstruales y hemorragias, para abrir el apetito, favorecer la digestión, para la anemia (sus sales nutritivas purifican la sangre y neutralizan los ácidos de la misma).
Utilizado principalmente para los trastornos hepáticos y renales, el diente de león aumenta la actividad del hígado y también la del páncreas y el bazo. Su zumo contiene potasio, sodio, hierro y vitamina A. La raíz molida y tostada constituye un excelente sucedáneo del café, (conocido como Achicoria), que contribuye a aliviar la dispepsia, la gota y el reumatismo.
Saúco
(Saúco/Saúco Negro/Sambucus Nigra) (Caprifoliácea) Se da en casi toda la península Ibérica, especialmente en la mitad norte.
Este gran arbusto, a menudo también árbol, es común en las regiones del sur y del norte, generalmente vegetando silvestre junto a muros. También puede ser cultivado. Las raíces son muy ramificadas y pueden penetrar en las paredes. Con frecuencia, el tronco es retorcido y con una corteza gris pálida, sumamente fisurada. Las ramas que se arquean hacia fuera forman un arbusto de 4-7 metros de altura. El centro del tronco y de las ramas consiste en una médula blanca nívea. Las hojas, divididas y opuestas, generalmente tienen 5 folíolos aovados y puntiagudos con bordes dentados de color verdioscuro en la cara superior y más claro en el envés. Las numerosas flores blanco-cremosas, con su aroma fuerte y bastante extraño, se agrupan en ramilletes terminales y planos. Luego se convierten en pequeñas bayas redondas, negras brillantes sobre tallos rojizos oscuros llenas de jugo rojo sangre. Los campesinos usaban las flores para elaborar bebidas estivales refrescantes. Las bayas contiene vitamina C y P y también una sustancia colorante con propiedades medicinales; jarabes y zumos espesados por el calor se preparan como remedios caseros contra resfriados.
Las flores contienen: compuestos flavónicos (rutina, isoquercitrina, kamferol, etc.), glucósido (sambunigrina) y aceite esencial. Tienen efecto diaforético y aumentan las defensas.
Las bayas contienen: azúcar invertido, ácidos, tanino, vitamina C, pigmentos antociánicos e indicios de aceite esencial. Las bayas tienen un efecto laxante, diurético y diaforético.
Se utiliza para las siguientes afecciones: resfriados y gripes, fiebre, neuralgias, reumatismo y estreñimiento.
Mi tatarabuela recogía plantas silvestres por el campo, conocía sus usos y virtudes. En épocas de escasez, la familia se alimentaba con ellas. Mi abuela me ha contado que comía cardillos y que no recuerda el nombre de otras muchas plantas que recogía con su abuela por la sierra, aunque las reconocería si las viera. Según dice, mi tatarabuela era una mujer de gran vitalidad incluso ya entrada en la vejez.
A día de hoy ya queda poco campo donde recoger plantas silvestres y lo poco que queda nos lo quieren quitar, lo que no les resulta muy dificil dada la escasa movilización de la gente para defenderse de los ataques de las privatizaciones de los bienes comunes.
Quien conoce las propiedades medicinales de plantas y alimentos, puede considerar que guarda un tesoro de un valor incalculable, que la humanidad ha tardado miles de años en aprender y conservar y que en el tiempo de vida del capitalismo, va desapareciendo, junto con nuestras abuelas.
Fdo:
“Malahierba”
Información extraída de los siguientes libros:
“Las plantas medicinales” de William A.R. Thomson, D.M. Editorial Blume.
“El libro de la Salud Natural” de Greg Brodsky. Editorial EDAF.
Fotos sacadas del libro “Plantas medicinales. El Dioscórtides renovado” de Pío Font Quer. Editorial Península.
enero 4, 2011
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